La lista Finnegan 2012
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Hoda Barakat
Hoda Barakat, née au Liban en 1952, est une des voix les plus originales de la littérature contemporaine arabe. Elle obtient un diplôme en littérature française à la Beirut University en 1975. En 1976, elle se rend à Paris pour commencer une thèse mais suite à la guerre civile qui se déclenche elle retourne dans son pays et décide d'y travailler comme professeur, journaliste et traductrice. En 1985, son premier recueil de nouvelles, Za'irat, est publié. Aujourd'hui elle vit à Paris où elle se consacre à l'écriture. Elle travaille également pour une radio de langue arabe.
Hoda Barakat a recommandé :
Ibn Hazm (994-1064), طوق الحمامة (Le collier de la colombe). Traduit enanglais, allemand, espagnol, français, néerlandais, lituanien, russe, serbo-croate et turc.
Bassam Hajjar, مِهَن القسوة, (Les métiers de la cruauté), Beirut-Lebanon: Dar al-Faraby, 1993. Pas de traduction.
Sargon Boulus, أزمة أخرى لكلب القبيلة, (Un autre os pour le chien de la tribu), Köln, Baghdad, Beirut: Al-Kamel Verlag, 2008. Pas de traduction.
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György Dragomán
György Dragomán est un auteur hongrois et un traducteur littéraire. Son roman le plus connu, Le roi blanc (2005), a été traduit en plus de 28 langues. Il est né à Târgu Mureş (Marosvásárhely) en Transylvanie, Roumanie. En 1998, sa famille emménage en Hongrie. Il va à l'école dans la ville hongroise Szombathely, puis à l'université de Budapest où il obtient un diplôme en anglais et en philosophie. Il a reçu de nombreux prix littéraires notamment le Sándor Bródy Prize. György Dragomán vit à Budapest.
György Dragomán a recommandé :
János Székely, A nyugati hadtest (The Western Corps), Budapest: Magvetö, 1982. Traduit en roumain.Péter Lengyel, Macskakő (Cobblestone), Budapest: Jelenkor, 1988/ Európa Könyvkiadó, 1994. Traduit en anglais.
István Szilágyi, Agancsbozót (Antleshrub), Kolozsvár: Kriterion, 1990. Pas de traduction.
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Georges-Arthur Goldschmidt
Georges-Arthur Goldschmidt est un auteur et traducteur français d'origine allemande. En 1938, il doit fuir l'Allemagne. Il part d'abord en Italie, puis en France. En 1949, il obtient la nationalité française. Il enseigne l'allemand jusqu'en 1992. En tant qu'auteur et essayiste, il écrit et s'exprime en français. Il a traduit, entre autres, des ouvrages de Walter Benjamin, Nietzsche, Kafka et Peter Handke. Son livre le plus célèbre, intitulé Quand Freud voit la mer, est un essai sur Sigmund Freud et la langue allemande.
Georges-Arthur Goldschmidt a recommandé :
Klaus Nonnenmann, Die sieben Briefe des Doktor Wambach (Les sept lettres du Docteur Wambach), Olten: Walter Verlag, 1959/ Tübingen: Klöpfer & Meyer Verlag, 2007. Pas de traduction.
Roger Martin du Gard, Le Lieutenant-Colonel de Maumort, Paris: Gallimard, 1983. Traduit en néerlandais et en anglais.
Louis Calaferte, Requiem des innocents, Paris: Éditions Julliard, 1952. Pas de traduction.
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Vassili Golovanov
Vassili Golovanov est un écrivain russe. Il a suivi des études de journalisme à la Moscow State University et a publié dans de nombreux magazines. Il est l'auteur de nombreux essais géo-poétiques, inspirés par des expéditions dans les îles polaires de Kolguiev et de "New Land", d'Asie et du delta de la Volga. Ostrov, ili opravdanie bessmislennikh puteshestvi (L'île ou Éloge des voyages insensés, 2002) est une de ses visions poétiques du territoire, dans ce cas précis de l'île de Kolguiev. Il a également publié Tachanki s Yuga (Tachankas du Sud, 1997), un travail d'investigation sur le mouvement makhnoviste désigné par le journal Nezavisimaia gazeta comme "meilleur livre de l'année" lors de sa sortie.
Vassili Golovanov a recommandé :
Vladislav Otrochenko, Персона вне достоверности (A Non-Credible Person), Moscow: Kolibri, 2010. Traduit en anglais et en italien.
Andrei Baldin, Протяжение точки (L'extension d'un point), Moscow: Publisher 1 September, 2009. Traduit en français.
Vasili Nalimov, Спонтанность сознания. Вероятностная теория смыслов и смысловая архитектоника личности (Spontaneity of Consciousness: Probabilistic Theory of Meanings and Semantic Architectonics of Personality), Moscow: Prometheï, 1989. Traduit en anglais (non publié) et en allemand.
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Juan Goytisolo
Juan Goytisolo est un poète, romancier et essayiste espagnol. Après de études de droit, il publie son premier roman en 1954. Un de ses romans les plus connus, Pièces d'identité, fut interdit de publication en Espagne. Opposant au régime de Franco, Goytisolo émigre à Paris en 1956 où il devient éditeur pour les éditions Gallimard. Il vit à présent au Maroc, dans un exil volontaire. Il a remporté de nombreux prix littéraires notamment le prix Nelly Sachs et le prix Octavio Paz.
Juan Goytisolo a recommandé :
Juan Francesco Ferré, Providence, Barcelona: Anagrama, 2009. Traduit en français.
Javier Pastor, Mate Jaque, Barcelona: Random House Mondadori, 2009. Traduit en français.
José María Pérez Álvarez, La soledad de las vocales, Barcelona: Bruguera/ International Editors’ Co., 2008. Pas de traduction.
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Para quienes conciben la lectura como una incursión en lo desconocido similar a la de la escritura, Providence, la última novela de Juan Francisco Ferré, es un verdadero regalo: el destinatario de ella va de sorpresa en sorpresa, vuelve sobre sus pasos para verificar que no se ha extraviado y reinicia su incentivo periplo: todo es a la vez real e inverosímil, un viaje que le lleva imperceptiblemente o un alucinante universo ritual.
Resumir esta novela sería traicionarla. A partir de una situación común –la de un cineasta español, Álex Franco, a quien una productora francesa llamada Delphine le confía un guión titulado Providence para llevarlo a pantalla- el relato se bifurca, discurre por diferentes niveles, emprende nuevas y arriesgadas singladuras. La estancia de Franco en la ciudad norteamericana que inspiró el bello filme de Alain Resnais se desenvuelve en planos a un tiempo contrapuestos y complementarios. Sus infructuosos cursos universitarios, el proyecto cinematográfico que se aleja de él como un espejismo, los encuentros inopinados con personajes pertenecientes a códigos literarios distintos –los de la novela gótica, de actores misteriosos y crípticas conjuras; de la novela erótica, encarnados por mujeres famélicas de sexo, en las circunstancias más insólitas… – transmutan gradualmente el mundo universitario y cinematográfico, vistos siempre desde el prisma de la ironía, en el universo ilusorio creado por los medios informativos en el que el terror se convierte en una rentable mercancía.
Buen conocedor de la modernidad literaria del pasado siglo, Juan Francisco Ferré añade a su amplio bagaje de lector de Cervantes y Joyce el de un experto en la ubicuidad del ciberespacio en el que hoy vivimos. Si el cine y la televisión cambiaron el rumbo de la novela en la pasada centuria – ya para degradarla, sometiéndola a las reglas y convenciones de éstas como en el caso de los novelistas perezosos o mediocres, ya para crear un ámbito literario inédito y no trivializado como el de las telenovelas y folletines históricos-, Internet y sus derivados inciden en el presente de su evolución en la medida en que modifican la percepción de lo real y lo virtual, difuminan sus diferencias, alteran la comprensión de nuestro entorno cotidiano. Con humor corrosivo, el autor de Providence hace desfilar ante nosotros una galería de personajes en los distintos niveles que integran el libro: terroristas, conspiradores sectarios, profesores universitarios ridículos y engreídos, vampiresas del Hollywood del pasado siglo. Si nuestro máximo creador introducía en su obra maestra los verosímiles de las novelas de caballerías, morisca, bizantina, bucólica, etcétera, a fin de parodiarlas y edificar la suyas sobre las ruinas, atento lector de Cervantes, Juan Francisco Ferré compendia en Providence las manifestaciones artísticas contemporáneas –el cine, la tele, la omnívora Red, los mitos y falacias de la utopía cultural norteamericana- para machacarlas y mezclarlas en su batidora. Las figuras icónicas del pop art y el hip hop, los blogueros apocalípticos y visionarios ocupan el mismo espacio que los referentes literarios de antaño. Lo alto y lo bajo, lo perdurable y lo efímero se confunden en una misma pasta compacta por las paletas móviles de su implacable máquina trituradora. Todo cabe en ella en virtud de una subversiva voluntad igualitaria en la que vale lo mismo Beethoven que cualquier roquero de Los Ángeles o Jamaica.
El impávido y siempre confuso Álex Franco va dando tumbos, como Don Quijote, de un nivel narrativo a otro, de la Dulcinea que se desnuda alegremente ante él a los aplazamientos y fracaso de su escurridizo proyecto cinematográfico. El lector, sin dejar de serlo, se convierte en espectador e internauta. Navega por el ciberespacio y descubre las trampas de lo que se nos vende engañosamente por real. La utopía norteamericana, plasmada en las tecnologías de los últimos quince años, desemboca en el terror subsiguiente al 11-S: la de un enemigo fantasmal, sin ejércitos, pero dotado de una devastadora voluntad destructiva que no conoce fronteras y cuyas armas son a un tiempo realidad y pesadilla.
Gracias a la síntesis de planos diversos –literario, cinematográfico, televisivo, musical, ciberespacial-, Providence recrea su genealogía de raíces múltiples heterogéneas, mezcladas. Es una novela del siglo XXI destinada a lectoras y lectores capaces de imaginar el acceso al ámbito literario como una aguijadora incursión por parajes fuera de lo común, en los que el artífice de la obra les depara frecuentes motivos de sorpresa y de risa. Como un puñado de jóvenes novelistas que admiro, el autor de Providence ha escogido con valentía el texto literario frente al éxito fácil y visibilidad mediática del producto editorial: una elección que le honra y merece el aplauso de quienes defendemos la modernidad atemporal que perdura a lo largo de los siglos en el territorio vasto y complejo de la literatura escrita en nuestra lengua.
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MATE JAQUE
Javier Pastor
Por Juan Goytisolo
Estamos en un balneario, cuya decrepitud y abandono aumentan al hilo de las 100 páginas de la novela, a la escucha del monólogo de un personaje anónimo (no aparece un solo nombre en el decurso de aquélla) que rumia o discurre sobre el fracaso de su vida y de su carrera, fracaso que atribuye a la desdichada relación con su pareja, la ex directora de una clínica privada ansiosa de ser madre, de tener un hijo suyo. La humillación que significa para él la prueba de su fuerza genética ante el temor de que padezca andropausia agrava aún más su rencor – “ningún sufrimiento en la vida es comparable al que dos amantes son capaces de infligirse mutuamente”, “ser padre es de una vulgaridad aberrante”, etcétera-. Hacer lecho aparte, teclear la máquina de escribir como una ametralladora para fastidiar a su cónyuge –su oficio es escritor-, son parte de su estrategia agresiva frente a la incomunicación recíproca: “No puedo decir nada sin que se sienta atacada, ella no puede decir sin que de inmediato, organice mi contraofensiva; nos odiamos la mayor parte del día (y de la noche)”. Vivir a dos, estima (y él tiene la experiencia de haber matrimoniado dos veces antes de la desastrosa unión tercera), anula la individualidad de los componentes de la pareja y la contamina con una mezcla de odio y de frustración.
El huésped del balneario o más bien de una residencia para pacientes de la tercera edad, que abusa del alcohol y fuma porros a escondidas, recibe un día la visita de una bella muchacha pelirroja que le tutea familiarmente, se interesa por su salud y le causa un violento respingo cuando le llama papá.
Para aliviar su soledad y ensimismamiento, el maître del establecimiento le invita a una partida de ajedrez. Su jaque mate, le dice al terminarla, reproduce jugada por jugada la que enfrentó en el tablero a Madame de Remusat con Napoleón en 1802. Estamos en la página 50 de la novela, bisagra entre las dos mitades del libro. De modo imperceptible pasamos a otra partida con un mate jaque en el que el maître asume el papel de Napo o de León y ella (no él) el de Madame de Remusat: al “permítame, Madame” del maestresala, sucede un “no tengo inconveniente en llamaros Napo, respondo abanicándome con brío.” Como en un pase de prestidigitador, el novelista ha dado un vuelco al relato: en adelante escucharemos la voz o leeremos los pensamientos de una mujer.
¿Quién es ella? Su monólogo interior o su expresión a regañadientes son simétricos a los del personaje masculino que ya conocemos. Ex directora de una clínica de lujo, de la que fue despedida por su inmoderada inclinación al trago, evoca a salto de frase la alergia que provocó a su pareja el afán de ser madre, su frecuentación asidua de los bares, la degradación y ruina del balneario en el que se siente atrapada sin remedio. La visita inesperada de un joven pelirrojo del que emana una cálida inmediatez traducida en tuteo y besos, y su sonrisa de hombre enamorado, le inducen a creer en un flechazo. Pero a la busca instintiva de sus labios, seguirá el grito escandalizado de ¡¡pero mamá!!que corta abruptamente el idilio. A partir de esta escena –réplica de la de su ex pareja con la joven pelirroja-, breves claros de lucidez le llevan a preguntarse si no rueda cuesta abajo hasta el desvarío, si no está volviéndose loca, si no es una enferma rodeada de enfermos de su misma condición.
La ruina del balneario convertido en asilo de ancianos, su bata de rudo algodón gris impuesta a todos sus pares por la dirección del establecimiento, agravan su pesimismo respecto a sí misma y al mundo que la rodea. En sus paseos por el jardín, ella, la Madame de Remusat de la partida de ajedrez, se cruza con un Napo envejecido y encorvado. “No hay que detener al enemigo cuando comete un error”, le susurra él. A lo que ella añadirá: “Hay que mantener la fe en la destrucción del otro.” La coexistencia en el odio de la pareja aquejada de demencia senil (el autor no lo dice, pero el lector lo comprende) concluirá con su salida simultánea del manicomio. Sus respectivas familias, la joven y el joven pelirrojos, vienen a hacerse cargo de ellos, fundidos los dos en uno por el arte del novelista. “Al besarme, ella ha susurrado Hola papá. Al besarme, él ha susurrado Hola mamá.” Las dos partes del relato, separadas por el giro de la bisagra, se cierran. El libro ha concluido.
Mate jaque desdibuja hábilmente la trama que acabo de resumir. El autor no describe a los personajes: éstos fluyen como náufragos en la corriente de sus soliloquios. Corresponde al lector –mejor dicho el relector- la tarea de rescatarlos. La propuesta literaria de Javier Pastor es la de un orfebre que oculta su arte y artificio a quienes se plantean la lectura como una incursión en un ámbito nuevo: no el de la novela de aventuras sino el de las aventuras de la novela.
El odio que destilan Él y Ella – verdadero material del libro – me trae a la memoria la ingeniosa frase de un amigo mío: “La pareja es la primera célula terrorista del mundo.” Mate jaque convierte esta pesimista aserción en una aguijadora creación artística.
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La soledad de las vocales de José María Pérez Álvarez
Por Juan Goytisolo
Hace cinco años, la lectura de Nembrot (DVD Ediciones) de José María Pérez Álvarez, recomendada por un poeta amigo, me impresionó. La obra no contenía ninguno de los ingredientes de las novelas al uso: ni personajes fácilmente dibujados, ni trama previsible ni suspense mantenido hasta el final. Me hallaba ante un texto original, denso y complejo, sobre la relación de amor e incomunicación entre dos hombres que nada tenía que ver con la consabida temática del género gay. El fracasado e hipocondríaco Horacio Oureiro y el escribidor y mitómano, fascinador y plagiario Bralt viven el lento goteo del tiempo en una triste pensión de Pleamar, en un entorno gris, de neblina y de lluvia, que reaparecerá posteriormente en las siguientes novelas del autor: Cabo de Hornos (también publicada por DVD Ediciones) y la que comentamos hoy. El fracaso, amargura y amor imposible de los personajes parecen compendiarse en una lápida funeraria de aquel finisterre inhópito: “La muerte es la única herencia que el ser humano recibe y lega.” La belleza brota de su desolación.
Publicada por un sagaz, pero pequeño editor, y escrita por un autor de provincias, sin conexiones en los centros del poder literario y mediático, Nembrot pasó casi inadvertida excepto para un puñado de lectores o, mejor dicho, de relectores exigentes. Tampoco la crítica le prestó atención alguna conforme a su máxima anti-Gide: lo que no se comprende en un abrir y cerrar de ojos no interesa. El reciente premio Bruguera de Novela, otorgado por Esther Tusquets como jurado único, logrará atraer tal vez la atención sobre La soledad de las vocales, la última y hermosamente lograda novela de Pérez Álvarez (O Barco de Valedoras, Ourense, 1952).
El pesimismo, el alcohol, la vejez y la conciencia íntima de ser víctimas de “biografías adversas” son el común denominador de los huéspedes de la decrépita pensión Lausana en la que se centra el texto, y cuyas letras luminosas se apagan unas tras otras sin que el abatido propietario piense en reponerlas: las últimas vocales y consonantes del letrero brillan de noche en desamparada soledad. Desamparada soledad compartida con los huéspedes de la docena de habitaciones sucias y abandonadas; la 2, de la ex nadadora olímpica sumida en la falsa evocación de viejos amores y medallas; la 7, del tapicero serbio fugitivo de las matanzas y limpiezas étnicas de sus compatriotas; la 8, permanentemente cerrada; por la que se cuela y gime el viento como el espectro de una mujer secuestrada; la 4, del pintor parisiense atormentado por el naufragio de su ambiciosa carrera; la 6, del escritor que lee a Joyce, Selby y Kafka, desea hacerse famoso y rico, ganar el Nobel y poder rescatar a sus padres de la pobreza en la que desmedran; la 9, en fin, cuyo huésped anónimo teje el monólogo, de ondas reiteradas, que compone el libro.
Existe un oído literario, como existe un oído musical. José María Pérez Álvarez los posee ambos. Las frases de su monólogo engarzan unas con otras, adoptan una prosodia y un ritmo de calculadas y armoniosas variaciones sinfónicas, crean una coral de voces y de compases obsesivos, casi asfixiantes que envuelven y atrapan al lector-auditor.
Los motivos literario-musicales se repiten del comienzo al final del libro: evocaciones por una mente brumosa, llena de agujeros, de la Claudia Chauchat del sanatorio suizo de Mann, del bastón de Joyce, de Milena y de Brel, del sombrero arrojado al perchero por Humphrey Bogart, del Franz Dertod de Cabo de Hornos asesinado por los nazis, de la mujer suicidada en la pensión en 1980, del gigantesco negro Baltasar, futuro chofer del milagrosamente enriquecido escritor de la 6. Los fantasmas del narrador alcohólico, que descaece y se pudre poco a poco en un cuarto sucio y cargado de recuerdos irrisorios, giran en torno a un imposible amor con las esbeltas narradoras olímpicas, a mujeres fugazmente entrevistas en un vagón de ferrocarril, a la prostituta maltratada que le acompañó un día a la habitación, al recuerdo de las bragas de una enfermera que se apiadó de él y se las regaló para que las oliera y se sintiera menos solo en el hospital en donde convalecía de su intoxicación por ingerir coñac adulterado.
Las estaciones de trenes desiertas, los bancos públicos de borrachos y mendigos, las botellas arrojadas a los contenedores, alternan en el flujo narrativo con imágenes de París, ilusiones desvanecidas, viajes soñados, ahogado todo ello en rondas y más rondas de cerveza y alcohol. Pensiones de medio pelo, burdeles, camiones de basura, dentaduras postizas, tascas e iglesias con cristos lívidos y muertos, se imbrican y solapan en la voz del perdedor que reclama su derecho “de no pertenecer a ningún país, no combatir bajo ninguna bandera ni levantarse al sonar himno alguno”: la de un apátrida, apóstata y alcohólico, la triple A de su condición de desecho irreciclable, nihilista y autodestructor.
El pesimismo lúcido de quien sabe que “la muerte es la única herencia que el ser humano recibe y lega”, habitante de un mundo inexorablemente condenado a la extinción, embebe La soledad de las vocales y suena de modo lancinante en nuestros oídos. José María Pérez Álvarez lo transmite con palabras bellas y justas, con la difícil maestría del verdadero escritor.
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Yannis Kiourtsakis
Yannis Kiourtsakis, romancier, essayiste et traducteur, est né en 1941 à Athènes. Il a suivi des études de droit à Paris où il a vécut pendant plus de dix ans. Son roman Σαν μυθιστόρημα, publié en 1995 en Grèce, est le plus connu de ses livres pour lequel il a également reçu un prix. Cet ouvrage, traduit également en italien sous le titre Come un romanzo, qui est la traduction exacte de l'original, constitue le premier volet d'une trilogie, dont les deux autres volumes sont intitulés Nous les autres et Le livre de l'œuvre et du temps. L'œuvre de Y. K., tant essayistique que romanesque, peut être considérée comme une quête incessante de la Grèce et de l'Europe, aux confins de l'identité et de l'altérité.
Yannis Kiourtsakis a recommandé :
Dionysios Solomos (1798-1857), H γυναίκα της Ζάκυνθος (La femme de Zanthe). Traduit en allemand, anglais, français, hongrois et italien. Ο Κρητικός (The Cretan), Οι Ελεύθεροι Πολιορκημένοι (The Free Besieged) & Ο Πόρφυρας (Porfyras – The Shark). Traduit en anglais et allemand.
Alexandros Papadiamantis (1851-1911), Ο Έρωτας στα χιόνια (L'amour dans la neige). Traduit en anglais, français et allemand. Ολόγυρα στη λίμνη (Autour de la lagune). Traduit en anglais et en français.
Yannis Beratis, Το πλατύ ποτάμι (The Broad River, 1946-47), Athens: Publisher Ermis, 1973/2002. Pas de traduction.
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Terézia Mora
Terézia Mora est née en 1971 à Sopron en Hongrie. En 1990, elle emménage à Berlin et suit des cours de littérature hongroise et d'études théâtrales à l'université Humboldt. Elle a également suivi une formation en écriture scénaristique à la Deutsche Film- und Fernsehakademie Berlin et a été scénariste pendant un temps. Depuis 1998, Terézia Mora se consacre entièrement à l'écriture, en plus elle travaille comme traductrice de l'hongrois vers l'allemand. Elle a reçu de nombreux prix (Ingeborg Bachmann Prize en 1999) pour son travail. Der einzige Mann auf dem Kontinent (The Last Man on the Continent) est le titre de son dernier roman.
Terézia Mora a recommandé :
Tibor Déry, Szerelem (Amour, nouvelle), Hungarian National Heritage Holding presented by Budapest: HoFra, 1956. Traduit en bulgare, tchèque, anglais, français (à paraître), allemand, hébreu, polonais, serbo-croate et espagnol (droits sous réservation).
Géza Csáth (1887-1919), Mesék, amelyek rosszul végzödnek (Tales That End Unhappily, Complete Short Stories). Différentes nouvelles traduites en bulgare, anglais, estonien, français, allemand, italien, serbe, espagnol, slovaque et vietnamien.
Dieter Forte, Tetralogie der Erinnerung: Das Muster, Tagundnachtgleiche, In der Erinnerung (Trilogie: Das Haus auf meinen Schultern) & Auf der anderen Seite der Welt, (Tetralogy of Memory: “The Pattern“, “Equinox“, “In Memory” (Trilogy “The House on My Shoulders“ & “On the Other Side of the World“), Frankfurt am Main: S. Fischer Verlag, 2010. “Das Muster” traduit en anglais, “Tagundnachtgleiche” en français, La Trilogie “Das Haus auf meinen Schultern” en turc.
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Sofi Oksanen
Sofi Oksanen est née en 1977 de père finnois et de mère estonienne. Jusqu'à présent, elle a publié trois romans et un recueil d'essais. Un de ses romans, Purge, conçu à l'origine comme une pièce de théâtre, est devenu un best-seller international. Elle a reçu de nombreuses récompenses pour son travail littéraire, notamment le prestigieux Finlandia Prize.
Sofi Oksanen a recommandé :
Asko Sahlberg, Höyhen (The Feather), Helsinki: WSOY, 2002. Traduit en tchèque.Arto Salminen, Lahti (The Slaughter), Helsinki: WSOY, 2004. Pas de traduction.
Mirkka Rekola, Kuka lukee kanssasi? (Who Reads With You?), Helsinki: WSOY, 1990. Traduit en anglais et suédois.
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Roman Simić
Roman Simić est né en 1972 à Zadar en Croatie. Il est le directeur artistique du Festival of the European Short Story et l'éditeur de la série Anthologies of European Short Story. Ses propres nouvelles ont été publiées dans de nombreuses anthologies sur la littérature croate contemporaine et traduites dans plusieurs langues européennes. U što se zaljubljujemo (What Are We Falling in Love With, short stories, 2005) a remporté le prix Jutarnij-List du meilleur livre croate de l'année. Roman Simic vit en Croatie et travaille pour la maison d'édition Profil.
Roman Simić a recommandé :
Mirko Kovač, Kristalne rešetke (Crystal Grids), Zagreb: Fraktura, 1995/2004. Traduit en polonais, serbe, slovène et suédois.
Olja Savičević Ivančević, Adio kauboju (Farewell Cowboys), Zagreb: Algoritam, 2010. Traduit en allemand et serbe, droits vendus pour l'espagnol et le macédonien.
Senko Karuza, Teško mi je reći (It’s Hard For Me To Say, Collected Stories), Zagreb: Profil, 2007. Différentes nouvelles traduites en anglais, allemand et italien.
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Adam Thirlwell
Adam Thirlwell est né en 1978 et a grandi dans le nord de Londres. Il a suivi des études d'anglais à Oxford au New College, et a été "prize fellow" du All Souls College (Oxford) de 2000 à 2007. Son premier roman, Politique, a paru en 2003. A suivi en 2007, un livre sur l'art international du roman, Miss Herbert. En 2008, il remporte le "Somerset Maugham Award". Son second roman, L'évasion, a paru en 2009 en Angleterre et en 2011 en traduction française. En 2003, Adam Thirlwell est nommé parmi les vingt "Meilleurs jeunes romanciers britanniques" par le magazine Granta.
Adam Thirlwell a recommandé :
Gertrude Stein, Wars I Have Seen (Les guerres que j'ai vues), New York: Random House, 1945 (Épuisé). Traduit en français, allemand, italien et espagnol.
Elizabeth Bishop, Letters, New York: Farrar Straus & Giroux, 1994. Traduit en portugais (Brésil).
Sir Thomas Browne (1605-1682), The Complete Works. Divers travaux traduits en français, allemand, italien, japonais, espagnol et suédois.


